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El reto del desarrollo sostenible es conseguir una mejor calidad de vida para todos, en el presente y en el futuro. Esto supone asegurar que el desarrollo económico tiene lugar sin perjudicar el medio ambiente o sobreexplotar los recursos naturales, a la vez que genera riqueza para la sociedad en su conjunto.
Para nosotros, el desarrollo sostenible implica un equilibrado progreso hacia tres objetivos conectados entre sí:
Comportamiento financiero sólido.
Creando competitividad empresarial y la obtención de buenos resultados económicos que aporten beneficios a la empresa y aseguren tanto su crecimiento a largo plazo como la seguridad y el empleo para el futuro.
Excelencia medioambiental.
Enfocada a la prevención de la contaminación, la optimización de la eficiencia de los recursos utilizados en los distintos procesos de fabricación y reduciendo los impactos medioambientales a lo largo del ciclo de vida de la empresa.
Responsabilidad social.
Atendiendo a las necesidades y expectativas de todos los que se relacionan con la empresa, desde clientes y proveedores, hasta recursos humanos y entidades locales.
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